Paseamos por las
orillas cuajadas de piedra pómez del precioso lago. En los árboles y arbustos
cercanos hay una enorme cantidad de nidos y se observan aves de llamativos
colores. El lugar, prácticamente para nosotros, es idílico, aunque unos
nubarrones oscuros se ciernen a lo lejos sobre la tarde; son amenazadores pero
plenos de belleza. Así que, siguiendo la línea del agua, seguimos disfrutando
de la tarde, pero llega un momento en que un guarda, cubierto hasta las
pestañas a pesar de lo agradable de la tarde, se empeña en impedirnos el paso
más allá de los límites de la propiedad del
lodge. Lo curioso es que es el guarda del recinto. Tras algunas discusiones
con Sandra, y Jared como traductor, nos permite continuar.
En este modesto rinconcito que ahora inicia su primera incursión pretendo ir dejando algunas vivencias producto del encuentro con algunos espacios que he recorrido. Esos espacios, la mayoría de las veces compartidos, los he ido transitando a través de dos mundos que para mí se complementan, el viaje y la literatura. Ambos, cuando se entrecruzan, configuran esos territorios que invitan al descubrimiento o, al menos, a la exploración.
martes, 20 de agosto de 2019
LAGO LANGANO, FE, HISTORIA Y MITOS
lunes, 31 de diciembre de 2018
DOS AÑOS Y UN DÍA EN EL PALACIO DE VERANO
El día es espléndido. Luce el sol, que ya calienta a esta hora, y se
respira cierto ambiente festivo en las calles, sobre todo cuando llegamos a las
puertas del famoso Palacio de Verano de los emperadores, un enorme parque a más
de quince km. del centro y del que cualquier guía hace comentarios elogiosos. Según
parece, se trata del parque imperial
mejor conservado de todo el país y ocupa un espacio cercano a los tres
centenares de hectáreas. No resulta extraño que “El Palacio de Verano era la
residencia favorita de S.M.”, según Der Ling, traductora y primera camarera de
la Emperatriz Viuda, Tzu Hsi, a partir de 1903.
Ya hay bastante gente haciendo cola para poder entrar por la puerta oeste
que es la nuestra, pero el espacio parece tan enorme que podría engullir media
ciudad de Beijing. Se trata, en su conjunto, de un bello exponente de la
arquitectura china, en la que tienen cabida pabellones, templos, lagos,
galerías cubiertas, torres y jardines. Pretende representar a la vez la
grandeza de los jardines del norte y la fina elegancia de los del sur. Para
nosotros resulta un lugar precioso para pasar el día relajadamente, tratando de
escabullirnos del pegajoso calor. No resulta difícil pues el parque se organiza
en torno a dos elementos principales: el Monte Wanshou y el Lago Kunming, es
decir, entre agua abundante y abundante vegetación. Si uno se siente sofocado,
enseguida encuentra amparo.
lunes, 27 de agosto de 2018
FARANGI EN LA CARRETERA: DE ADDIS ABEBA A ZIWAY
Una
chica se acerca, nos deja una carta y nos pregunta qué deseamos para desayunar.
Le pedimos omelette, french toats, zumo de mango y café con leche. Nos dice que
el café y el té son free, pero que la
leche hay que pagarla aparte. Nos deja asombrados, pero insistimos en que
queremos café con leche.
Como
tardan en servirnos, aprovecho para salir a la calle y respirar el aire del
entorno. Lo cual es contraproducente porque hay un ir y venir de vehículos,
muchos de los cuales hacen tiempo que no pasaron una revisión, que
contaminan bastante en un ambiente algo
fresco para ser África. Pero no debemos olvidar que Addis Abeba es la tercera
capital de un estado en cuanto a altitud sobre el nivel del mar. Estamos a 2400
metros.
Por
fin, aparece el ansiado desayuno que tomamos con gusto. Hacemos tiempo para que
llegue Sandra, entre otras cosas porque debe pagar el desayuno cuya factura nos
ha pasado el “contable” y no tenemos ni un birr,
la moneda local de la que se dan más o menos 30 unidades por un euro. Finalmente, aparece Sandra
domingo, 19 de agosto de 2018
AL SUR DE LAS NUBES
jueves, 10 de agosto de 2017
LOS GUERREROS DE XIAN
La
actual gloria como centro turístico escribe Souso Mourelo “se enreda en raíces
antiguas: en el año 246 a.C., un niño de trece años llamado Ying ascendió al
trono de los Qin, que regían entonces uno de los dispersos estados. Con el
tiempo se encargó de someter a los demás estados, eliminar a sus contrincantes,
destruir la memoria de los derrotados, quemar miles de libros, levantar presas,
trazar canales, construir parte de la Gan Muralla y unifica el sistema de
medidas y la escritura. O sea, convertirse en el emperador de China.
Adoptó
el nombre de Qin Shi Huangdi (210 a. C.), el primer emperador, y fue el loco tirano que, en uno de sus
delirios de grandeza o paranoia, mandó construir en barro un ejército de
guerreros –y caballos, prostitutas y campesinos que lo sirvieran– para que le
guardaran en la muerte. Nadie sabe si esos apuestos muñecos que luego se cubrieron
con tierra velarían su verdadera tumba o solo pretendían despistar mientras su
cuerpo descansaba en lugar secreto.”
A unos 30 km al este de Xian, se encuentran los famosos Guerreros de terracota: más de 8000 figuras de guerreros y
caballos a tamaño real,
enterradas junto con el autoproclamado primer emperador de China de la Dinastía Qin, Qin Shi Huang
La necrópolis o Mausoleo del Primer Emperador Qin fue descubierta en
marzo de 1974 y desde el año 1987 es Patrimonio de la Humanidad. Se compone de una ciudadela interior y otra
exterior, y, según la leyenda, si alguien perturba el descanso del emperador
será objeto de enormes males. Cubre una extensión de 50 k
.
El lugar se ha hecho tan famoso y son
tantos los visitantes que recibe que es una máquina registradora, un grandísimo
negocio. Se accede fácilmente, puesto que hay un número ingente de taquillas.
Pero, supongo que para evitar miradas indiscretas, hasta llegar a la entrada de
las naves que contienen el numeroso ejército de figuras de terracota, todavía
es necesario recorrer un buen tramo que se hace en unos minibuses descubiertos
que no paran de hacer el trayecto con el incesante número de visitantes que
acuden al reclamo de la notoriedad del hallazgo. Y la verdad es que la visita
merece la pena.
“Los
guerreros resucitados con técnicas de restauración […] tienen el tamaño de los marines y sus rostros los diferencian
hasta quienes dicen que todos los chinos son iguales. Vigilan cercados en un
museo levantado con una luz local (es decir, poco iluminados), pero me imponen:
los veo preparados para saltar en cualquier momento y dominar el mundo. O quizá
solo me impresiona saber que la octava maravilla del mundo fue el insólito
capricho de un niño, aunque ya no lo fuera, omnipotente.”
Hay varias naves que cubren las
excavaciones donde se aglutinan la mayor parte de los restos hallados. La
llamada Fosa I es la más espectacular, debido a que contiene una cantidad
increíble de figuras de guerreros en
perfecta formación. Cada uno presenta rasgos diferenciados: bigotes, tocados,
edades, rasgos de etnias diferentes. Las cabezas y las manos –como se puede
observar en una zona en que se ha dejado tal cual la excavación– se moldeaban
aparte y luego se añadían a los cuerpos. Los uniformes reflejan también los
rangos así como las armas que portaban (arcos, lanzas, espadas, etc.). Las
figuras estaban policromadas, pero este color se pierde apenas quedan expuestas
al aire unas horas.
Muchas de las figuras se presentan en formación, como si fueran a
recobrar vida para iniciar un ataque o el asedio a una fortaleza, aunque sus
miradas resultan armoniosas y alejadas de la tensión o la ira. Otras –he ahí un
detalle interesante de la muestra–, nos permiten romper la intimidad que habían defendido
durante cientos de años, puesto que la excavación está a la vista, con un caos
de cuerpos mutilados que transmiten cierto grado de tristeza y reclaman nuestra
compasión. Resulta conmovedor asistir al maltrato con que el tiempo ha
devastado a este ejército de terracota. Uno llega a tener la sensación de que
es un ejército fosilizado o del que al menos se le supone un alma. Algo de eso
es tan cierto como su impresionante presencia.
Hay que ir en fila por una pasarela que recorre el perímetro donde se
sitúan las figuras, pero la sensación que produce es inenarrable. ¿A quién se
le ocurriría una obra de esta envergadura y, además, tuvo la osadía de llevarla
a cabo? Al mismo emperador que se le atribuye el inicio de la construcción de
la famosa muralla china, un inicio que superó los 5000 km. Todo colosal,
incluso el número de trabajadores que faenaron en este Mausoleo, que debió
sobrepasar los 700.000. ¡Increíble pero cierto! ¡Qué espectáculo! ¡Y sólo está
desenterrado un 20%!
La segunda fosa abierta al público contiene 69 figuras y es conocida
como “la fosa de los generales”. Se cree que representa al Estado Mayor del
ejército. También son visibles las figuras de cuatro caballos. En el museo,
además, hay expuestas cuadrigas de bronce y otros metales, también a tamaño
natural. Una cosa de locos, pero una colosal locura con la que nos podemos
deleitar.
“Hace
25 años un labriego que buscaba tierra cultivable clavó su azadón y encontró
una cabeza de guerrero. Bendecido por el gobierno, abandonó los nabos y se
convirtió él mismo en atracción turística con la venia de posar ante su
descubrimiento [...] Un par de milenios antes otros trabajadores tuvieron menor
fortuna: cuentan que Qin Shi hizo enterrar vivos a los artesanos que habían
dado forma al barro.”
A
la entrada del museo, sentado tras una mesa, se encuentra el teórico campesino
que descubrió el yacimiento. Pero, lo que son las cosas, cobra por firmar
autógrafos o salir en una foto. Deben ser los nuevos aires que corren por el
comunismo chino.
Para relajarnos un poco y poder asimilar la grandiosidad de cuanto hemos
visto, nos sentamos a tomar un té, siguiendo una especie de ceremonial
tradicional, como casi todo lo que se hace en China. Es todo un ritual que
sigue los siguientes pasos:
1.
Calentar el agua a la temperatura deseada (85-90ºC para
la mayoría de oolongs, 100ºC para la
mayoría de puerh) y mostrar las hojas
secas a las personas para que aprecien visualmente la calidad del té.
2.
Colocar la tetera y los cuencos sobre la bandeja.
Enjuagar la tetera y los cuencos con agua caliente por fuera y por dentro.
3.
Vaciar todo y llenar la tetera con el té deseado según
las personas presentes.
4.
Lavar/despertar las hojas: Llenar la tetera con agua
caliente, cerrar la tapa y verter agua caliente sobre la parte superior (esto
ayuda a mantener la temperatura). Después de 5 a 15 segundos desechar la
primera infusión ya que no es para beber sino para lavar las hojas y rehidratarlas
(despertarlas).
5.
Primera infusión: Llenar la tetera con agua caliente de
nuevo hasta el borde, colocar la tapa y verter nuevamente agua caliente en la
parte superior para asegurarse que no queda aire dentro, para limpiarla y para
mantenerla caliente. Dejar reposar el té entre 10 a 30 segundos dependiendo de
la variedad de té. Después verter la infusión en cada uno de los cuencos, sin
llenarlos del todo, varias veces hasta que estén llenos. Esto se hace para
asegurar que todos los cuencos contienen el té de la misma intensidad.
En fin, como se ve, la ceremonia termina por relajarte aunque no tomes
te. Y de eso se trata. Además, hay tal variedad de tés que daría para escribir
varios libros sobre el tema. En cualquier caso, se trata de una bebida
medicinal que ha pasado a formar parte del protocolo de las buenas costumbres
en la sociedad china desde tiempos inmemoriales. Si te gusta el té, todavía
mejor.
Regresamos a la ciudad de Xian, pues esta noche tomamos un tren para
desplazarnos hasta Beijing. Hace calor y estamos algo cansados, pero la promesa
del descanso nos anima.
La estación de trenes
central de Xi’an es en realidad una de las terminales del sistema
ferroviario doméstico más importantes
de China. La plaza de la estación es un maremágnum de transeúntes,
entrando, saliendo y esperando, ocupando el suelo como en un campamento
improvisado. ¡Qué cantidad de gente!
Las taquillas suelen estar atiborradas de gente y hay muy poco
personal. Menos mal que tenemos resuelto el tema de los billetes. Incluso con
ellos y teniendo en cuenta que aquí la gente no está acostumbrada a respetar
las filas, entrar con el equipaje es una tarea que debería estar contemplada
como deporte olímpico. Desde luego se pierde peso en el intento. Pero lo hemos
logrado, ya estamos dentro, tras pasar el control-escáner de maletas. Después,
resulta que los compartimentos-cama son modernos y cómodos, y hasta funciona
razonablemente el servicio de bebidas y aperitivos que recorre el tren, antes
de que salga.
Pronto estaremos viajando mientras nuestros maltrechos huesos se
reponen de las palizas de los últimos días. Un placer que se agradece de manera
notable. Quizás este sea el momento más
indicado para tomar un té y abandonarse.
XIAN, EL INICIO DE LA RUTA DE LA SEDA
Xi`an
es una populosa ciudad que cuenta, si se contabilizan la conurbación de sus
alrededores, con más de ocho millones de habitantes. Han proliferado nuevos
barrios de altos bloques de viviendas y el grado de contaminación ha aumentado
de forma algo alarmante. Entre esta y la neblina, no es extraño que muchos
transeúntes han optado por utilizar mascarilla. La circulación rodada es, sobre
todo, en el interior de la zona amurallada, un verdadero problema. Si venimos
aquí es, lógicamente, con la intención de visitar la Tumba del Primer Emperador
y sus famosos guerreros de terracota. Pero, para nuestra sorpresa, el lugar
esconde alguna que otra curiosidad muy agradable.
“Xian
–como entiende Souso Mourelo– es un
lugar hermoso. Al contrario que otras ciudades que perdieron sus murallas por
el tiempo o porque los gobernantes mandaran derribarlas (como sucedió en
Pekín), la antigua Chang An aún se refugia en ellas. Xian es hermosa, pero tan
volcada en los servicios que su oficio de anfitriona encierra mucho de artificio
y le roba espontaneidad. Vagabundeo alrededor de la muralla, en un cinturón
ajardinado de paso en cuyos árboles los viejos cuelgan jaulas con largas
pértigas. Se quedan horas allí, en estos oasis de verde.”
Nos vamos a dar un buen paseo por la muralla
medieval de la ciudad vieja. Aunque para ello tengamos que soportar los
indecentes grados de contaminación que se mastican en el aire.
Pese a que algunos
tramos han sido restaurados, es una muralla defensiva medieval de enorme
interés. Se construyó en la época Ming (siglo XIV) y tiene un perímetro de 14
km. Mide unos 12 metros de altura y
tiene una anchura de 15-18 metros por la base y 12-14 por la parte superior. Se
puede pasear por toda ella, aunque algunas de las torres y centros de guarnición para los soldados que
puntualmente la marcan, estén buena parte del año cerrados. Pasear sobre ella
es tener una vista envidiable sobre el interior de la ciudad vieja, pero
también sobre cómo se mueve la gente cotidianamente. Porque, incluso, hay gente
que la recorre en bicicleta.
Toda la muralla se encuentra rodeada por un
parque –antiguamente el foso–. Lo que aumenta si cabe su atractivo. El
atardecer, a pesar de la contaminación reinante y la pertinaz neblina, es bello
entre los farolillos rojos que pespuntean todo el recorrido, entre las aves que
en bandadas rompen las nubes y algunos vecinos que aprovechan los atardeceres
para hacer taichí en las azoteas de las viviendas. La calma es la tónica
dominante en este lugar y a esta hora
mientras un sol huidizo trata de escapar.
Pero el
interior de la zona amurallada, lejos de constituir una ciudad-museo, está
llena de vitalidad. La gente se mueve y hace vida. A veces, incluso resulta un
poco agobiante, puesto que expresa un ritmo de gran ciudad cosmopolita que
hasta ahora no habíamos tenido la oportunidad de sentir. Pasemos las amplias
calles hasta el centro neurálgico, poblado de comercios, zonas de ocio y
enormes restaurantes. Todo está repleto de gente, pero esto es China. Así que
no nos amedrentamos y buscamos un restaurante que nos han recomendado, donde
cenamos muy bien. La curiosidad del lugar es que constantemente están pasando
carritos de “entremeses” chinos, pequeñas piezas constituidas por masitas de
harina de arroz y rellenas de distintos productos que se sirven tras haber sido
fritas o cocidas al vapor, y acompañadas de distintas salsas. Uno va pidiendo
aquellas que más le llamen la atención. Pero da igual, todas son
exquisitas.
“Xian
se ha convertido en la nueva capital de la ruta de los mercaderes que ofrecen
jade sospechoso y relojes con el rostro de Mao. Todas la rutas chinas empiezan,
pasan o acaban aquí. Los turistas tienen sus reliquias y los locales un
multicentro con marcas occidentales. Y
en una inmensa plaza presidida por ambos símbolos se citan los jóvenes. Se
saludan a gritos entre pitidos. “
Aquí y
ahora, la ciudad parece cobrar una nueva vida en cuanto el sol desaparece del
cielo y con él la certeza de que la contaminación, si uno sobrevive algún
tiempo, es demasiado alta. En este centro vital que es la plaza de la Torre de
la Campana –uno de los monumentos importantes de la ciudad–, una zona
ajardinada es el espacio adecuado para que se vuelen cometas. Lo original del
asunto es que como esta actividad se inicia cuando anochece, las cometas van
dotadas de luces de colores, lo que resulta bastante vistoso para la mirada de
vecinos y visitantes.
Como recoge Souso “Xian
fue capital de China, de forma intermitente, durante más de un milenio y
alcanzó su mayor prosperidad durante la dinastía Tang. Por entonces se la
consideraba la más grande ciudad del mundo y la de mayor tráfico comercial.
Aquí se iniciaba la Ruta de la Seda y aquí llegaron misioneros, herejes,
comerciantes, buscavidas de los cuatro puntos cardinales. Venían atraídos por
la fama de su gran industria en donde se hacen telas en gran cantidad de seda,
oro y hermosísimos cueros y los útiles que necesitan los ejércitos. Ese fue el
lugar de riquezas que encontró Marco Polo.” Y su
plaza principal, el punto del que
partimos para dirigirnos al mercadillo
del barrio musulmán, pues parecer constituir una visita imprescindible.
En
torno a la Gran Mezquita, cerca de la Torre del Tambor, se extiende por
numerosas calles este zoco, mezcla de mercado árabe y de comercio chino, pues
mayoritariamente está integrado por la etnia hui, quienes profesan la religión musulmana como consecuencia de la
llegada de árabes desde el siglo VII. Dicen que este era el punto final de la
famosa ruta de la seda. En resumen,
que el comercio floreció y con él, la llegada masiva de musulmanes,
especialmente durante la época Yuan (siglos XIII-XIV); de ahí que Xian llegara
a tener hasta catorce mezquitas antes de la Revolución Cultural. El resultado
es que hay más de treinta mil musulmanes en esta ciudad y que buena parte de
ellos se dedican al comercio.
Así,
pues, en el mercadillo se puede encontrar un poco de todo, aunque lo más
atractivo resulte ver cómo se asimilan dos culturas tan extrañas entre sí. Los
olores de los puestos de comida recuerdan más a Marruecos que a Lijiang, por
poner un ejemplo claro. Además, resulta curioso ver a chinos de luenga barba
con chilaba y gorro de oración, y a las mujeres con su cabello oculto tras el
pañuelo. En cualquier caso, se vende de todo en un ambiente bullicioso más propio
de la mañana que de las horas finales del día. Pero siempre terminas llevándote
alguna fruslería, aunque sólo sea por recordar a la vuelta, que llegaste hasta aquí como demuestra la
pulsera que te juraron es igual a una de las que Marco Polo conservó a su
regreso tras su gran aventura por la Ruta de la Seda. Ahora una densa capa de
neblina y/o contaminación envuelve la ciudad como si una verdadera tela de seda
tamizara los colores y las formas, y los envolviera para ocultárselos al
fantasma del emperador que no la reconoce, no comprende los cambios que ha
experimentado. Pero Xian vuelve a ser importante y vuelve a ser un punto
destacado en los mapas. Todo por el loco sueño de perdurar en el tiempo.
domingo, 21 de junio de 2015
ENTRADA, MÁS QUE NUNCA, EN TIERRA DE FUEGO
“Mi historia es simple: un registro de hechos; pero confío en que no será tedioso. No presenta hazañas de habilidad literaria para la inspección del crítico, sino un recuento de experiencias y observaciones humanas, lo bastante al margen del camino trillado de la vida para haber atraído un grado de atención que me ha hecho concebir la creencia de que valdría la pena una recorrida más detallada” (“Prefacio” de Cautivo en la Patagonia: Benjamín Franklin Bourne)
“Peregrino y soñador
cantar
quiero mi fantasía
y la loca poesía
que hay en mi corazón
a hablar
me voy con las estrellas
y las cosas más bellas
despierto sé soñar,
siempre sentí
la dulce ilusión
de estar viviendo
mi pasión”
( Del tango Alma de bohemio: Juan Andrés Caruso)
“De mis páginas vividas
siempre guardo un gran recuerdo;
mi emoción no las olvida,
pasa el tiempo y más me acuerdo.
Tres amigos siempre fuimos
en aquella juventud;
era el trío más mentado
que pudo haber caminado
por esas calles del Sur.”
(Del tango Tres
amigos: Domingo Enrique Cadícamo)
domingo, 8 de febrero de 2015
TOMA DE AIRE AFRICANO EN TARANGIRE
Subimos al
Land Rover, donde apenas si hay sitio para nada. En él se apelotonan todos los
trastos necesarios para acampar (tiendas, mesas, sillas, utensilios de cocina),
además de los equipajes de los tres viajeros, el de nuestro driver
Gerald y el de nuestro nuevo acompañante, Arguiñano Martin, un negro de
baja estatura, regordete, sonriente, callado y tierno, quien a partir de este
momento será el encargado de que nuestros estómagos vivan contentos, de
que nuestros paladares se deleiten con
su cocina de autor y de que las fuerzas no nos abandonen en la sabana tanzana.
El pobre se acomoda como puede entre tanto bulto en la tercera fila de asientos
del todoterreno.
La expedición
ya está al completo y partimos camino de algo nuevo y distinto para los tres
amigos que iniciamos este viaje. Como dice Javier Reverte “Una sola pregunta
puede justificar un gran viaje y el viaje está hecho para aquellos que no saben
muy bien hacia donde se dirigen ni conocen con exactitud lo que buscan. Este
hecho para los que intuyen que encontrar no es lo importante y que cumplir un
sueño puede ser, sobre todo, darse de bruces con la aventura”. Estábamos a
punto de experimentar esa sensación.
domingo, 28 de diciembre de 2014
INICIO DE SUEÑO EN TANZANIA
Todo comenzó
como una especie de reto tras la lectura del libro de Javier Reverte, El
sueño de África, y ante la tesitura de si tres amigos –desde ahora
Bagamoyo, Imba y Rafiki– seríamos capaces
de emprender un viaje de este tipo, un poco a nuestro aire, sin que surgieran
problemas entre nosotros. Así llegamos a julio de 2002 y, desde Nairobi, hasta
Tanzania, donde transcurre nuestra aventura.
Estamos en Arusha,
adonde hemos llegado por carretera desde la capital de Kenia. El paso fronterizo
daría para una nueva narración, pero no es este el momento. “Arusha –escribe
Javier Reverte– es un pueblo alargado con centro formado por una geometría de
calles trazadas a cordel. Es una ciudad de paso, la capital de los safaris del
norte de Tanzania”.
domingo, 24 de agosto de 2014
MACHU PICCHU, EL SITIO DONDE SE AMARRA EL SOL
“Me detuve en
el Perú y subí hasta las ruinas de Machu Picchu. Ascendimos a caballo. Por
entonces no había carretera. Desde lo alto vi las antiguas construcciones de
piedra rodeadas por las altísimas cumbres de los Andes verdes. Desde la
ciudadela carcomida y roída por el paso de los siglos se despeñaban torrentes.
Masas de neblina blanca se levantaban desde el río Wilcamayo. Me sentí
infinitamente pequeño en el centro de aquel ombligo de piedra; ombligo de un
mundo deshabitado, orgulloso y eminente, al que de algún modo yo pertenecía.
Sentí que mis propias manos habían trabajado allí en alguna etapa lejana,
cavando surcos, alisando peñascos. […]
Allí nació
mi poema Alturas de Macchu Picchu.” (Pablo
Neruda, Confieso que he vivido)
SUBE a nacer conmigo,
hermano.
Dame la mano desde la profunda
No volverás del fondo de las rocas.
No volverás del tiempo subterráneo.
No volverá tu voz endurecida.
No volverán tus ojos taladrados.
Mírame desde el fondo de la tierra,
labrador, tejedor, pastor callado:
domador de guanacos tutelares:
albañil del andamio desafiado:
aguador de las lágrimas andinas:
joyero de los dedos machacados:
agricultor temblando en la semilla:
alfarero en tu greda derramado:
traed a la copa de esta nueva vida
vuestros viejos dolores enterrados.
(Pablo Neruda, Alturas de Macchu Picchu –fragmento–)
Nosotros
vamos a visitar Machu Picchu (desde ahora MP) más de sesenta años después que
el poeta chileno quedara impresionado. Las cosas han cambiado y,
desgraciadamente, no es posible ascender a caballo. Es más, anuncian que se
restringen las visitas diarias para evitar el deterioro del lugar. Más aún si
se tiene en cuenta que, al parecer, durante el rodaje de un vídeo clip de la
cantante Gloria Estefan, algún daño se
ha causado a parte de las ruinas. Éstas, que tan celosamente han sido
protegidas por la naturaleza, ahora
corren peligro. Quién se lo iba a decir a Hiram Bingham, el descubridor oficial,
teniendo en cuenta lo que le costó hallar este santuario universal. Por no hablar de Melchor Arteaga, el arrendatario que lo
acompañó hasta el enclave donde dos familias de campesinos, los Recharte y los
Álvarez, vivían, e incluso usaban terrazas
del sur de las ruinas para cultivar, y el agua de un canal incaico, que la traía
de un manantial, para beber.
jueves, 17 de julio de 2014
LA SEBASTIANA, POEMA DE VALPARAÍSO
“Pequeños mundos de
Valparaíso, abandonados, sin razón y sin tiempo, como cajones que alguna vez
quedaron en el fondo de una bodega y que nadie más reclamó, y no se sabe de
dónde vinieron, ni se saldrán jamás de sus límites. Tal vez en esos dominios
secretos, en estas almas de Valparaíso, quedaron guardadas para siempre la
perdida soberanía de una ola, la tormenta, la sal, el mar que zumba y parpadea.
El mar de cada uno, amenazante y encerrado: un sonido incomunicable, un
movimiento solitario que pasó a ser harina y espuma de los sueños.” (Pablo
Neruda)
Son tan pequeños como infinitos los
mundos que contienen los cerros, pues los cerros son la ventana hacia la
libertad de esta ciudad un tanto ahogada por su fatigoso puerto. Desde estos
miradores se desparraman, como flores descolgadas de un árbol tropical, barrios
inspirados por un gusto más centroeuropeo que americano. Con sus hotelitos,
casonas o palacios, realzados por galerías de madera, y esa tendencia a rematar
los edificios con frisos, a adornar los patios como jardines y a rejuvenecer su
piel con retoques cosméticos.
domingo, 20 de abril de 2014
CERROS DE VALPARAÍSO
El nombre del palacio
se debe a su antiguo propietario, un croata enriquecido gracias al negocio del
salitre y que adquirió este capricho art decó con referencias visibles a su
patria chica y para quien el paseo yugoeslavo se convirtió en terraza privada.
sábado, 15 de marzo de 2014
PRIMER ENCUENTRO CON VALPARAÍSO
“Valparaíso está muy cerca de Santiago. Lo separan tan
sólo las hirsutas montañas en cuyas cimas se levantan, como obeliscos, grandes
cactus hostiles y floridos. Sin embargo, algo infinitamente indefinible
distancia a Valparaíso de Santiago. Santiago es una ciudad prisionera, cercada
por sus muros de nieve. Valparaíso, en cambio, abre sus puertas al infinito
mar, a los gritos de las calles, a los ojos de los niños”.( Pablo Neruda, Confieso
que he vivido) ¡Cuánta razón y cuánta belleza para expresar una
verdad que se impone como la nostalgia! Venimos de la capital y seguimos la
enorme avenida Errázuriz que avanza paralela a los muelles dibujando el perfil
costero de la ciudad. Acompañados del calor pegajoso típico de las ciudades
abiertas al océano llegamos hasta el centro histórico con el suave bamboleo del
pequeño atasco que nos deposita como una ola inocente junto al espigón que
delimita el puerto mercante y lo aísla de la zona de pasajeros.
Todo es actividad en el mediodía
soleado cuando nos sumergimos en el aparcamiento subterráneo de la Plaza
Sotomayor, en la que se levanta el monumento a los héroes de Iquique, con
Arturo Prat a la cabeza. Este monumento, de estética
filofascistoide, reconoce el valeroso comportamiento de la marina chilena en la
batalla naval de Iquique, durante la Guerra del Pacífico. También conocida como la Guerra del guano y del
salitre, esta contienda enfrentó a Chile con Perú y Bolivia.
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